He perdido mi vieja música, las viejas escrituras, los viejos sueños y para colmo de males…los viejos amores.
Poéticamente he escapado de todo lo que me recuerda lo antiguo, menos algunas personas que se han clavado en las paredes de la vieja vida y que han sobrevivido a los intentos por redecorar.
Tengo algunas tácticas de vandalismo listas, pistolas de goma con banderas de bang…bang, bang, papel higiénico para envolver viejas fotos, suciedad de perro para poner en el camino de los ideales trastocados.
En qué piensas mente, en qué te empecinas cuerpo en decadencia, mis ideas radioactivas que se cuelan por los ojos me obligan a pensar en cosas ajenas. Te veo, te siento, te asumo como una parte importante de lo que pretendí en un pasado, pasado venenoso, en el que todo lo que quería aparecía.
He vuelto, parada en ambas piernas, con la columna erguida, con los ojos abiertos. Miro para ambos lados del camino, temo a las malas pasadas, me retraigo para mis adentros…divago, redundo.

Supongo que el pasado no siempre fue mejor, que las ideas no siempre constituyen oportunidades, qué los sueños no siempre se concretan.
Dejo el espacio, el vacío reservado para algo importante, la medida del amor mezclada con algún licor, con humo a veces, con distancia, con lágrimas, con recuerdos. Asumo…todavía algo me condena.
Poéticamente he escapado de todo lo que me recuerda lo antiguo, menos algunas personas que se han clavado en las paredes de la vieja vida y que han sobrevivido a los intentos por redecorar.
Tengo algunas tácticas de vandalismo listas, pistolas de goma con banderas de bang…bang, bang, papel higiénico para envolver viejas fotos, suciedad de perro para poner en el camino de los ideales trastocados.
En qué piensas mente, en qué te empecinas cuerpo en decadencia, mis ideas radioactivas que se cuelan por los ojos me obligan a pensar en cosas ajenas. Te veo, te siento, te asumo como una parte importante de lo que pretendí en un pasado, pasado venenoso, en el que todo lo que quería aparecía.
He vuelto, parada en ambas piernas, con la columna erguida, con los ojos abiertos. Miro para ambos lados del camino, temo a las malas pasadas, me retraigo para mis adentros…divago, redundo.
Dejo el espacio, el vacío reservado para algo importante, la medida del amor mezclada con algún licor, con humo a veces, con distancia, con lágrimas, con recuerdos. Asumo…todavía algo me condena.