lunes, 27 de julio de 2009

Try walking in my shoes


Ponte en mi lugar. Cuántas veces he escuchado esta frase como si fuera el fin más intelectual de una pelea, como si la gente buscara justificación para sus mariconadas cotidianas. Tal vez si intentaran caminar en mis zapatos, sí vieran como se siente ser yo por un margen de tiempo, sabrían que no me importa el cochino destino, sino el viaje en sí; que no busco el verdadero amor, sino uno mío a quien pueda descubrir en el crisol de la vida. Ni eterno ni pasajero, por el tiempo justo. De todas las maneras posibles hemos acercado las dudas, hemos unido las certezas y de cuando en cuando ha salido alguna verdad universal. Pero nada se detiene, ni siquiera el amor. Somos humanos y como tales unimos los pedazos del orgullo herido para conformar un gran orgullo, impenetrable a simple vista, a simple tacto. Hemos llegado al final de un camino, al final de un sentimiento, al final de una vida elegante que no tuvo desenfreno, no fui yo en ningún momento, tal vez una mala versión de mis miedos. Pero nada importa ya, nada nos devuelve al primer momento, nada se modifica para hacernos mejores de lo que fuimos. Cada uno cumplió con su parte del trato y no me pesa saber que pude extralimitarme y no lo hice, que pude esperar y no lo hice.

Fuerza y coraje son un pretexto para no llorar en frente de los otros. De qué estamos hablando, si las lágrimas son parte de una estrategia, de una mala propaganda personal. Nos sentimos frágiles, inseguros...como barcos de servilleta, posamos nuestras manos en otras y el velcro invisible de la seducción nos une, una y otra vez reposamos en otros, pero no, es sólo una cuestión de costumbre.
Just free love, tal vez, porque el amor es la sincronía perfecta de dos personas que se conectan sin necesidad de rejas.
He dejado de amar y he comenzado a querer. Comprendí la magia de un te quiero, de desear a otro en toda su magnitud, pero sin amar, porque justamente esta frase se prostituyó hace mucho. He perdido el aire por alguien, se ha detenido el tic tac de mi pecho por una fracción de segundo. Es hora de volver a los excesos personales y de otorgarme dosis incontables de mimos. Frenéticamente he plagado de buenas vibras a los que amo, es hora de dejar de ponerme en sus zapatos e intentar caminar en los míos, a pesar de su taco de aguja.

sábado, 25 de julio de 2009

Sensor de Movimiento

Mi alojamiento en Valparaiso era casi perfecto, una casona antigua, con un gran baño, una cocina equipada a mi gusto...sólo un detalle me molestaba y era la vista. Mi dormitorio no daba al mar, tampoco a los cerros, sólo veía una bodega vieja y un trozo del congreso nacional. Luego de aplanar por horas las calles, sacando fotos y hablando muy poco (porque Valpo me enmudece), el sueño y el cansancio me vencieron. Desperté tarde, con el molesto frío Porteño en la piel y una extraña luz en la bodega, que prendía y apagaba cada vez que los señores de los carritos guardaban su mercadería.
Pensé mucho en la constancia de la luz, en cómo lo iluminaba todo cada vez que alguien sin afán de ser iluminado entraba en el recinto, alguien olvidado rápidamente por los turistas, valorado momentáneamente por el humano con hambre de sopaipillas. Alguien poco agraciado que, de cierta manera, desentona con la belleza del lugar.
Los humanos también poseemos sensores, sensores de movimiento. Acaso no nos echamos atrás cada vez que alguien que no queremos se nos acerca, acaso nuestros ojos no iluminan descaradamente a los sujetos que nos gustan, acaso no sudamos y temblamos cuando nos tocan el punto sensible.
Mirando la luz, en silencio, empapada de todo lo que me gusta, imágenes de otros tiempos vinieron a mi mente. Deshilvané teorías, abandoné sentimientos, dejé bruscamente de sentir, mi luz se apagó. Descansé de una vida pasada, pero eso sólo me compete a mí.
Ya no soy la misma, ni quiero serlo, ya no hay fidelidad, tampoco espera, porque de algo estoy segura la magia la hago yo. Ahora sé, que cada vez que pases por mi lado, el sensor no prenderá.

viernes, 24 de julio de 2009

Barman Porteños (Parte I)

La búsqueda del verdadero amor es un complejo panorama. Hay personas que pasan toda su vida probando, buscando, esperando a ese sujeto o sujeta que los haga pensarse distintos, que los haga sentirse elevados por los aires y que a su lado todo sea mejor.
Amores a primera vista he tenido muchos. Amor a primera palabra también he tenido. Pero este amor es especial, porque nace con el primer sorbo de un pisco sour, nace de la experiencia vicaria de sentirme hielo, de entrar en una coctelera y ser agitada con energía, pero con la delicadeza típica del amor que siempre he esperado.El hielo no desaparece, se funde en un delicado abrazo alcohólico, pasional, en que todos los ingredientes se desarman en beneficio de un todo. Sentir, con todos los puntos de tu cuerpo, como el alcohol toma posición privilegiada.Te dosificas en la medida exacta, sin malos cálculos que te hagan vomitar, que te provoquen una mala resaca y por consiguiente renegar del amor. Descansas en las melodías del Blues, pero técnicamente tu mente viaja, te proyectas, te robas y capturas el instante mágico en que tu lengua saboreó el beso, el mágico beso del azúcar y el limón en el borde del vaso.
El mejor trago de mi vida, el mejor de mi vida en Valpo. El amor nos hace valientes o a veces las compañías nos hacen pensar más rápido que de costumbre, Run Bárbara Run, this is the slogan. Primera palabra, tantear el terreno, eres o no eres, habilidad manual, paciencia para el arte etílico, manos bellas, brazos firmes,ojos que brillan ante el primer piropo sureño. Halagos, nervios, tragos derramados. Es así el amor, torpeza y perfección. Mi barman de pocas palabras, pero grandes obras. Te debo mi mejor instante y tal vez sí, me sentí mojito, me sentí piña colada, me sentí cuba libre...pero nada se compara al primer sorbo de mi mágico sour.
Y hoy, que recuerdo de a poco, recién con los ojos abiertos, trato de procesar instantes mágicos. He amanecido con el recuerdo de tu nombre, con el olor de tu perfume y sí, con el pisco sour en mis labios.

viernes, 17 de julio de 2009

Íntima

Cuándo comienza la verdadera intimidad. Es acaso cuando nos desvestimos por primera vez frente a un extraño, o es más simple y comienza cuando nos besamos las mejillas en el primer encuentro. Tal vez comienza con el primer pensamiento, cuando dejamos de meditar en lo nuestro para entender lo del otro.
Pienso en cuán íntimos podemos llegar a ser, cuán abiertos, para dejar que otro ente en nuestra vida. Para algunos se trata de abrir la cama, otros abrirán las piernas y los más reservados abrirán su vida. Es que por algo se empieza, desnudando la vida, para terminar desnudando hasta el alma. No hablo de aquella intimidad televisiva, sino de la que nosotros, como simples terrícolas en estado natural, podemos mostrar. Porque está claro que cuando chicos no lo aprendemos, ni siquiera cuando nuestra madre nos prohíbe mostrar el "popo" o dejar que la tía nos toque "ahí".

Crecer no es un proceso fácil, una muestra de aquello es la depilación, aunque mi postulado va más allá, cuando uno está grande y se propone formar los famosos círculos de amigos, también se hace una idea de lo que quiere compartir, vamos tanteando hasta donde es conveniente decir, cómo lo tomaron. Cuál fue la reacción ante la estupidez que pronunciamos involuntariamente. A la larga encontramos a ese mejor amigo o amiga que es capaz de entenderlo todo, al menos aparentemente.

Luego conocemos un otro que nos atrae y que con el tiempo amamos cada vez más, con ese otro el concepto de intimidad se amplia, incluso más allá de las barreras físicas. Confieso que me llama la atención ver como las parejas se interrumpen para completar la frase del otro, porque tal vez la sincronización íntima es tremenda.

Sin embargo, luego de haber dicho lo anterior, para mí la intimidad es inagotable, no basta con que el otro nos conozca en el baño, con los kilos de más, con los malos olores, despeinados, con el maquillaje corrido, enfermos, idiotas, con mal aliento, con un mal corte de cabello, sin la ropa interior adecuada. Porque se trata de que otro ajeno se apodere de tu historia, que se ponga al tanto de lo que te duele y de lo que te gusta. Que se sorprenda con tus cambios, con tus nuevas elecciones. Que te quiera a pesar de lo (malo) que eres. Que te lleve a su mundo y seas capaz de disfrutarlo como si fuera el tuyo, que te acompañe en silencio, que te hable cuando lloras, que te contenga, que apriete ahí donde explotas, que sepa tus puntos débiles y los álgidos. Que se burle de tus berrinches y llore cuando estés triste. A ese otro, íntimo también, no hace falta que le pidas que te ame, porque lo hace involuntariamente, otro íntimo que a pesar de comerse el mundo, siempre será tuyo.

Amores incompletos

Y te digo que te amo, pero luego me arrepiento.
Me dices que me amas...pero no lo entiendo.
será que estamos enterrados bajo el amor, sientiéndolo y amándolo, pero hemos olvidado como se hace para vivirlo.

Qué mierda pasa, en esta ciudad de mierda, cuando las parejas de mierda se dicen palabras de mierda.
En estos momentos pienso en mi profesora de gramática, demasiada mierda para una frase, pero me suena perfecta.
Por qué digo lo que no quiero, porque mi mente conoce la sintaxis, he aprendido a maquetear oraciones con sentido, a pesar de que yo misma no lo tengo. Miento, para mantener mi corazón a salvo.

Soy esclava de una mente solitaria, que se ha acostumbrado a los amores incompletos.

jueves, 16 de julio de 2009

Facebook.

A veces a las mujeres nos invade una valentía fuera de todo lo que conocemos. nos dan las ganas de mandarlo todo a la soberana mierda para ver si así, de una vez por todas, dejamos de ser las tontas de siempre.
En mi caso, el facebook es lo que me ataba a todos mis amores anteriores, bueno, también al amor presente. La cosa es que con un simple "desactivar cuenta" pude dejar de lado aquello que me hace daño. No hablo de dejar de amar, porque ese proceso es más complejo, pero sí dejé de ver cada uno de los "eventos" que Fulanito y Menganito hacían cada día, no niego lo entretenido que es ver lo que cada uno hace, es una especie de ventana al mundo íntimo de cada uno de nuestros "amigos". El voyeurismo del "cara de libro", me tiene agotada, porque una será fuerte, pero los celos afloran cada vez que cualquier yegua se atreve a dejar un comentario amoroso acerca de "mi guapo".
Tal vez sea verdad que los medios de comunicación nos dejan cada día con menos palabras, ya no tenemos el coraje de terminar una realción "face to face", porque así como empezamos a querernos por MSN, así también se debe terminar...supongo.