viernes, 24 de julio de 2009

Barman Porteños (Parte I)

La búsqueda del verdadero amor es un complejo panorama. Hay personas que pasan toda su vida probando, buscando, esperando a ese sujeto o sujeta que los haga pensarse distintos, que los haga sentirse elevados por los aires y que a su lado todo sea mejor.
Amores a primera vista he tenido muchos. Amor a primera palabra también he tenido. Pero este amor es especial, porque nace con el primer sorbo de un pisco sour, nace de la experiencia vicaria de sentirme hielo, de entrar en una coctelera y ser agitada con energía, pero con la delicadeza típica del amor que siempre he esperado.El hielo no desaparece, se funde en un delicado abrazo alcohólico, pasional, en que todos los ingredientes se desarman en beneficio de un todo. Sentir, con todos los puntos de tu cuerpo, como el alcohol toma posición privilegiada.Te dosificas en la medida exacta, sin malos cálculos que te hagan vomitar, que te provoquen una mala resaca y por consiguiente renegar del amor. Descansas en las melodías del Blues, pero técnicamente tu mente viaja, te proyectas, te robas y capturas el instante mágico en que tu lengua saboreó el beso, el mágico beso del azúcar y el limón en el borde del vaso.
El mejor trago de mi vida, el mejor de mi vida en Valpo. El amor nos hace valientes o a veces las compañías nos hacen pensar más rápido que de costumbre, Run Bárbara Run, this is the slogan. Primera palabra, tantear el terreno, eres o no eres, habilidad manual, paciencia para el arte etílico, manos bellas, brazos firmes,ojos que brillan ante el primer piropo sureño. Halagos, nervios, tragos derramados. Es así el amor, torpeza y perfección. Mi barman de pocas palabras, pero grandes obras. Te debo mi mejor instante y tal vez sí, me sentí mojito, me sentí piña colada, me sentí cuba libre...pero nada se compara al primer sorbo de mi mágico sour.
Y hoy, que recuerdo de a poco, recién con los ojos abiertos, trato de procesar instantes mágicos. He amanecido con el recuerdo de tu nombre, con el olor de tu perfume y sí, con el pisco sour en mis labios.

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