Nunca he entendido el amor ni pienso entenderlo, simplemente está ahí desde siempre, asechando con sus amenazas, con sus frases cursis y sus acciones estúpidas. Sales y recorres mucho, eres capaz de seguir una vida políticamente correcta, puedes disfrutar de momentos divertidos junto a tus amigos; pero no se puede desatender el amor, no se puede renegar de él por mucho tiempo porque se viene encima y rompe los esquemas.
Me he enamorado por cinco minutos, por cinco escasos minutos sentí como la vida se me iba en un par de palabras. Sonreí y me callé, estaba completamente descolocada, el amor había invadido todo y por poco me inunda la historia que inventé para justificar el silencio. Gracias a Dios existe el silencio, el cerebro, gracias a Dios existen las posibilidades y las lenguas mueren cuando no son capaces de hilar frases coherentes. Gracias a Dios existen las balanzas cerebrales y el amor se mitiga cuando el cerebro lo contiene.
No diré frases cursis, he pecado, he cedido al aroma de los imposibles. Me he convertido en princesa disney por tan sólo cinco minutos.
Los cinco minutos pasaron, el susto pasó, pero me queda el recuerdo, el fantasma burlón que me recordará ese abismo, que me mostrará la línea que crucé por escasos cinco minutos.
Qué queda después de eso, el silencio, el recuerdo de la risa y de las manos que tiemblan, el error cometido por un momento, el error inconsciente, el vuelo de pájaros en la cabeza que me hicieron perder la estabilidad emocional.
Acaso el amor dura más, es posible prolongar estos síntomas por más de cinco minutos, se puede amar de "esa manera", loca, avasalladora, delirante, por más de cinco minutos, o es que se justifica sólo en este caso de intensidad crónica, de estupidez involuntaria. Nada en mí es convencional, nada me pasa como al resto, muchos aman por meses, incluso años...para mí sólo escasos cinco minutos.
Me he enamorado por cinco minutos, por cinco escasos minutos sentí como la vida se me iba en un par de palabras. Sonreí y me callé, estaba completamente descolocada, el amor había invadido todo y por poco me inunda la historia que inventé para justificar el silencio. Gracias a Dios existe el silencio, el cerebro, gracias a Dios existen las posibilidades y las lenguas mueren cuando no son capaces de hilar frases coherentes. Gracias a Dios existen las balanzas cerebrales y el amor se mitiga cuando el cerebro lo contiene.
No diré frases cursis, he pecado, he cedido al aroma de los imposibles. Me he convertido en princesa disney por tan sólo cinco minutos.
Los cinco minutos pasaron, el susto pasó, pero me queda el recuerdo, el fantasma burlón que me recordará ese abismo, que me mostrará la línea que crucé por escasos cinco minutos.
Qué queda después de eso, el silencio, el recuerdo de la risa y de las manos que tiemblan, el error cometido por un momento, el error inconsciente, el vuelo de pájaros en la cabeza que me hicieron perder la estabilidad emocional.
Acaso el amor dura más, es posible prolongar estos síntomas por más de cinco minutos, se puede amar de "esa manera", loca, avasalladora, delirante, por más de cinco minutos, o es que se justifica sólo en este caso de intensidad crónica, de estupidez involuntaria. Nada en mí es convencional, nada me pasa como al resto, muchos aman por meses, incluso años...para mí sólo escasos cinco minutos.
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