No pueden seguir haciendo lo mismo, cuántas películas con finales felices tienen que crear para que entiendan el concepto. No señores, me opongo a su falta de realidad, a su poco sentido de la creatividad.
Muchas veces sorprendí a mi mamá preguntando si la cenicienta seguía viviendo con el príncipe, o si la bella durmiente seguía cantando tan bonito.
Ahora que crecí, la cosa no es distinta, el cine nos bombardea con cintas falsas, con los "Postdata Te Amo", con "las locuras de amor en las vegas" y tanta cosa de amor que llega a retumbar en el cerebro. Y escuchas la maldita musiquilla y te enojas porque los hombres no hacen lo que está escrito en el guión invisible, en el guión de las convencionalidades. Hay derechos de reclamar por algo que no es verdadero, es como si intentáramos demandar al viejo pascuero, a esta edad, porque no te trajo lo que esperabas.
En esto mi amiga Raquel tiene mucho que decir, me ha causado bastante gracia su idea, más bien la imagen, que ha descrito: la pareja de enamorados se pelea, ella sin decir nada se va, mira constantemente hacia atrás, esperando a que Jhon o Jaques, no sé, algún nombre de película, salga corriendo tras de ella, saltando cuanto obstáculo se le interponga, además de que todo el mundo le aplaude, ya que este tipo es un verdadero héroe. La escena termina en un gran beso y de fondo alguna melodía de Ennio Morricone. Claro, todo eso en su mente, porque en el fondo el tipo no la va a perseguir, no la va a besar ni menos la va a entender, porque todo es un berrinche premenstrual.
Por qué nos pasa esto, es que tendremos algún switch que vaya acumulando finales felices, algún director cinematográfico que vaya diciéndonos lo que debe pasar. El problema es que por más que lo pienso, no he tenido un final feliz, he peleado y no me han seguido, he gritado, he golpeado y no me han callado con un beso. Esto no ocurre en la vida real. O si ocurre bueno, viven en Hollywood y más les vale que se muevan porque están el alguna locación.
No es por ser pesimista, digamos que me he vuelto más concreta, quiero saber qué pasa cuando se baja el telón y las Cameron Diaz y las Julias Robert llegan a su casa, lo más probable es que no les ocurra lo mismo que pasa en el set de grabación, ya que cada una de ellas cuenta con una basta lista de divorcios a su haber. Hasta la Jolie, quien goza del prototipo ideal de hombre se ve cansada y envuelta en más de alguna polémica.
Pobres hombres, cuál es su ideal del amor después de ver tanto fútbol o la lucha libre, de la ciencia ficción o las películas porno. Será que tendremos que disfrazarnos con camisetas o darles golpes coreográficos en una lona, volar, retroceder el tiempo o bien filmar la intimidad.
Por qué seguimos viendo películas románticas, ya sabemos lo que ocurre al apagar la tele o salir del cine. La realidad nos asecha y el gordo no es Brad Pitt .
Cuál es la solución entonces, será que Schopenhauer tiene razón y tenemos la necesidad de ver el amor como un regalo del cielo, como una idealización etérea que nos llevará al universo y más allá, es el amor lo que nos hace más llevadera la vida cotidiana. Posiblemente sea una enfermedad, ya que mientras más románticas son las películas, más lloramos, más la vemos y más odiamos a nuestra pierna peluda por no acercarse a lo que es Romeo o Nicolas Cage.
Hace poco vi una película que trataba justamente este tema, El amor tiene dos caras, la película trata el tema de una manera muy acertada, hasta que llega el final.... el tan meloso final donde ambos amantes se quedan juntos mientras oyen su música auspiciados por un vecino. Hasta dónde llegaremos con esto, cuándo veremos films basados en la vida real, en el amor real, o es que tenemos problemas para aceptar el amor tal como es. Estoy convencida de que el amor no goza de la venia social, nadie sería capaz de aceptar el amor si no existieran las películas románticas.
Muchas veces sorprendí a mi mamá preguntando si la cenicienta seguía viviendo con el príncipe, o si la bella durmiente seguía cantando tan bonito.
Ahora que crecí, la cosa no es distinta, el cine nos bombardea con cintas falsas, con los "Postdata Te Amo", con "las locuras de amor en las vegas" y tanta cosa de amor que llega a retumbar en el cerebro. Y escuchas la maldita musiquilla y te enojas porque los hombres no hacen lo que está escrito en el guión invisible, en el guión de las convencionalidades. Hay derechos de reclamar por algo que no es verdadero, es como si intentáramos demandar al viejo pascuero, a esta edad, porque no te trajo lo que esperabas.
En esto mi amiga Raquel tiene mucho que decir, me ha causado bastante gracia su idea, más bien la imagen, que ha descrito: la pareja de enamorados se pelea, ella sin decir nada se va, mira constantemente hacia atrás, esperando a que Jhon o Jaques, no sé, algún nombre de película, salga corriendo tras de ella, saltando cuanto obstáculo se le interponga, además de que todo el mundo le aplaude, ya que este tipo es un verdadero héroe. La escena termina en un gran beso y de fondo alguna melodía de Ennio Morricone. Claro, todo eso en su mente, porque en el fondo el tipo no la va a perseguir, no la va a besar ni menos la va a entender, porque todo es un berrinche premenstrual.
Por qué nos pasa esto, es que tendremos algún switch que vaya acumulando finales felices, algún director cinematográfico que vaya diciéndonos lo que debe pasar. El problema es que por más que lo pienso, no he tenido un final feliz, he peleado y no me han seguido, he gritado, he golpeado y no me han callado con un beso. Esto no ocurre en la vida real. O si ocurre bueno, viven en Hollywood y más les vale que se muevan porque están el alguna locación.
No es por ser pesimista, digamos que me he vuelto más concreta, quiero saber qué pasa cuando se baja el telón y las Cameron Diaz y las Julias Robert llegan a su casa, lo más probable es que no les ocurra lo mismo que pasa en el set de grabación, ya que cada una de ellas cuenta con una basta lista de divorcios a su haber. Hasta la Jolie, quien goza del prototipo ideal de hombre se ve cansada y envuelta en más de alguna polémica.
Pobres hombres, cuál es su ideal del amor después de ver tanto fútbol o la lucha libre, de la ciencia ficción o las películas porno. Será que tendremos que disfrazarnos con camisetas o darles golpes coreográficos en una lona, volar, retroceder el tiempo o bien filmar la intimidad.
Por qué seguimos viendo películas románticas, ya sabemos lo que ocurre al apagar la tele o salir del cine. La realidad nos asecha y el gordo no es Brad Pitt .
Cuál es la solución entonces, será que Schopenhauer tiene razón y tenemos la necesidad de ver el amor como un regalo del cielo, como una idealización etérea que nos llevará al universo y más allá, es el amor lo que nos hace más llevadera la vida cotidiana. Posiblemente sea una enfermedad, ya que mientras más románticas son las películas, más lloramos, más la vemos y más odiamos a nuestra pierna peluda por no acercarse a lo que es Romeo o Nicolas Cage.
Hace poco vi una película que trataba justamente este tema, El amor tiene dos caras, la película trata el tema de una manera muy acertada, hasta que llega el final.... el tan meloso final donde ambos amantes se quedan juntos mientras oyen su música auspiciados por un vecino. Hasta dónde llegaremos con esto, cuándo veremos films basados en la vida real, en el amor real, o es que tenemos problemas para aceptar el amor tal como es. Estoy convencida de que el amor no goza de la venia social, nadie sería capaz de aceptar el amor si no existieran las películas románticas.
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