Desperté abruptamente cuando un par de ojitos cafés me miraban fijamente. No sé desde cuando me miraban, pero debe haber sido harto. Lo miré también y le sonreí, me abrazó firme y lloró.
Bárbara: por qué lloras
Anibal: porque te quiero mucho tía, de aquí a mi colegio (una distancia de más o menos veinte minutos en auto) y no quiero que te murai nunca.
Bárbara: por qué me quieres tanto
Anibal: porque sí, porque me cocinai chupetes de azúcar y me haci burbujas con el jabón de la mama, porque me llevai a los dinosabrios y tiramos piedras a la laguna.
Bárbara: y por eso me quieres
Anibal: sí y cuando sea grande me voy a casar contigo tía y vamos a comer muchos chupetes de azúcar
Bárbara: Anibal los tíos y los sobrinos no pueden casarse porque eso es incesto
Anibal: no me importan los incestos, mi mamá tiene repelente para que no nos piquen.
Plop.
No hay comentarios:
Publicar un comentario