miércoles, 4 de marzo de 2009

Sueño De Una Noche de Marzo.

Encuentros, amores trasnochados, lágrimas, cervezas, todo eso se me repite en visiones nocturnas, en sueños locos que me atormentan. En mis sueños veo a un hombre, extraño sujeto que se viste de gris, que habla en un idioma extraño, pero que entiendo. Sé lo que me dice, sólo yo me comunico con él en una especie de sonidos guturales que los demás escuchan con asombro. A medida que transcurre el sueño, el tipo se vuelve más grande como una suerte de masa pesada que amenaza con absorberme y aplastarme. Impaciente me lanzo a él, como si no me importara entrar en él, como si no me afligiera el hecho de morir aplastada. El hombre llora, gime, desaparezco bajo sus pies,me busca y se castiga, se arranca pedazos de sí para sacarme de dentro...irremediablemente desaparezco sin dejar más rastro que un pañuelo, una pañoleta roja que en la realidad tengo. Nadie en el sueño se levanta, nadie deja de beber su cerveza para rescatarme, sólo los gritos del hombre-masa, sólo los golpes con sus piernas me hacen pensar que todavía vivo, que todavía existo dentro de él.
La masa corre, y yo siento el vaivén de mi cuerpo, siento como cada vertebra se dobla y como mis piernas tocan mi cabeza. Lloro, me duele saber que me he perdido en una masa, en una masa gris...ni siquiera negra, gris. Nadie me busca, nadie se interesa por conocer mi paradero. Me pierdo en otro, me escondo en otro sin posibilidades de salir.
La masa se tiende en el suelo, poco a poco yo también abandono mi posición fetal para extenderme dentro. Me duermo, y sueño, sueño en el sueño. Te veo brillante y sumergido en un agua espesa, en un río esmeralda que no tiene mucha corriente. Cantas, bailas, bebes de esa agua tan bella. Te veo de lejos, me siento a observar tu ritual, tu maravilloso ritual de limpieza. Me llamas, me invitas a que me sumerja contigo...corro, me alejo, te dejo, me gritas, lloro, me caigo, me duele....despierto. La masa se mueve, se golpea el hueco en su abdomen, me duele, algo me succiona....la masa me vomita.
La masa se desvanece, se convierte en un puñado de polvo que el viento dispersa. Estoy sola, agónica, cada pedazo de mí me duele. Me siento y recuerdo mi sueño, te recuerdo y lloro, te abandoné, temí al ritual, temí a que el agua me consumiera, a compartir el mismo río contigo. Me levanto y vuelvo, vuelvo a mi rutina, al lugar inicial, esta vez sin hombre gris, sin masa gris. Todos me miran y se ríen, carcajadas mugrientas salen de sus labios...escondo la vista, me extiendes los brazos, me apañas, me devuelves la calma....me duermo y reposo, descanso en tu pecho, he vencido la burla....el celular me despierta.

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