Mi papá era un gran hombre, de los que ya no existen, que se extinguieron el 26 de febrero de 2003. Era de los que gritan con fuerza y no se callaba hasta que le daban la razón. Comía hasta quedar satislleno (como decía él), luego se fumaba todos los cigarros correspondientes y dormía su siesta.
Las mejores conversaciones las tuve con mi padre, era una suerte de enciclopedia cotidiana, me decía las cosas como eran, sin temor a que estuviera equivocado, sin pelotudeses políticamente correctas, no era de los que me preguntaba cómo estaba, porque lo daba por sentado...en la adolescencia hija algunos días son malos y otros peores.
Un día me dijo..."quitito, no hay como las mujeres independientes, no hay como las mujeres que no dejan que ninguna mierda las pase a llevar, que viven de su trabajo y que se juntan con un gallo cuando quieren, no para escaparse de la casa"
En ese entonces yo lo miraba y me reía, pensaba que eran aprensiones de padre, miraba la independencia como algo lejano, a los 17 años nadie se quiere ir de la casa, al menos eso pensaba, para que dejar la confortable cocina de mi madre y los abrazos fueres de mi papito.
Mientras se fumaba el belmont número cuarenta del día, me contaba cosas de la vida, me pulía el carácter y me convertía en el monstruo que soy, me enseñaba a clavar, a destapar cañerías con una laucha (averigüen) y a deshacer la grasa de los tubos con agua hirviendo y Quix, a reparar cosas eléctricas(cosa que nunca aprendí), en fin, a ser autosuficiente. Mi padre me dijo qué hacer en caso de que él no estuviera, me puso al tanto del dolor que se siente al estar vivo y sin ganas de vivir, temas trascendentes que en ese momento entendía a medias y que ahora he completado con la experiencia. Sin embargo nunca me dijo que para ser independiente se necesitaba dinero,dinero y bueno... más dinero.
Así pasó el tiempo, entre cafecitos, cigarritos,consejitos, papito y la quitito. Nunca pensé en lo frágil que es la vida y en lo rápido que nos dejan los papitos a las quititos como yo. Nunca presupuesté cumplir la mayoría de edad sin los cafecitos, sin los consejitos, sin el humito del cigarrito. De esto sale mi adicción al café expreso, al humo de los puchos ajenos y a que me hablen mucho...
La muerte de mi viejo no es el tema,en parte porque me duele más que nada.La muerte de mi viejo y la de Daniel, mi mejor amigo, son los dolores más grandes que no he tenido el valor de vivir todavía, están ahí reprimidos con una represa que un día de estos se vendrá abajo. La idea principal de este escrito loco es el consejo...no hay como las mujeres independientes. Claro que tenía razón mi viejito y hoy la idea cobra más sentido. Ningún pájaro con alas vive en el nido paterno, y yo que tengo alas, sigo acá chocando con otros pájaros que de vez en cuando vienen a supervisar el nido.
Muchas familias compran casas grandes con la esperanza de que los hijos sigan con ellos, de que los pollos no crezcan y que uno se conforme con su pieza como el lugar de esparcimiento. Mi madre es así, ella me quiere eternamente aquí, como el modular del comedor.Se imagina su vejez llena de barbaritas chicas, porque la cabrita tiene que sentar cabeza, eso sí cuando quiera, tengo un margen de libertad, puedo escoger cuándo sentar cabeza.
Mi papá me dijo qué hacer en caso del ataque materno, dile que se vaya contigo...y bueno mi mamá tiene complejo de capitán...muere en el barco, que en este caso es la casucha esta.
Tengo todo preparado, los libros y el notebook, un tostador eléctrico que me compré el año pasado, mis carteras y zapatos, mis abrigos y las fotocopias, cosas que caben facilmente en el maletero de un colectivo, ese es todo el patrimonio, la riqueza material que poseo. Tengo incluso preparado un discurso que dice más o menos así (tocesita): familia....me largo, por fin me voy y bueno pueden hacer lo que quieran sin avisarme, yo haré lo mismo. Sueño con el portazo final y el despojo de las llaves, entregar La llave de la puerta...para no volver más, al menos permanentemente, como visita puede que venga.
No sé que tan complejo es el proceso de alejarse de la casa grande, de la catedral familiar, uno se expone a las carencias y a la pobreza, pero nada se compara con la tranquilidad de haber encontrado el único lugar del mundo que nos pertenece porque tiene nuestra bandera. Uno se puede comprar cosas, pero cuando te sacas la mugre por obtener tus cuatro paredes...por Dios que se siente bien, al menos en teoría. Esto no es comparable a las parejas que se casan y se van, porque ellos no tienen la transición, es como salir de la cárcel para entrar en un convento, nunca se conocen libres y solos sino en sociedad.
Tendré que esperar un tiempo antes de pronunciar mi discurso y de llamar a don taxista, ésta es la primera vez que me preparo para algo con tanta anticipación, con tanto deseo, ni la PSU la preparé tanto, en parte debe ser que este proceso me convierte en graduada, en licenciada en independencia...el título más importante en la vida de una mujer como yo...porque "no hay como una mujer independiente, no hay como las mujeres que no dejan que ninguna mierda las pase a llevar, que viven de su trabajo y que se juntan con un gallo cuando quieren, no para escaparse de la casa"
Las mejores conversaciones las tuve con mi padre, era una suerte de enciclopedia cotidiana, me decía las cosas como eran, sin temor a que estuviera equivocado, sin pelotudeses políticamente correctas, no era de los que me preguntaba cómo estaba, porque lo daba por sentado...en la adolescencia hija algunos días son malos y otros peores.
Un día me dijo..."quitito, no hay como las mujeres independientes, no hay como las mujeres que no dejan que ninguna mierda las pase a llevar, que viven de su trabajo y que se juntan con un gallo cuando quieren, no para escaparse de la casa"
En ese entonces yo lo miraba y me reía, pensaba que eran aprensiones de padre, miraba la independencia como algo lejano, a los 17 años nadie se quiere ir de la casa, al menos eso pensaba, para que dejar la confortable cocina de mi madre y los abrazos fueres de mi papito.
Mientras se fumaba el belmont número cuarenta del día, me contaba cosas de la vida, me pulía el carácter y me convertía en el monstruo que soy, me enseñaba a clavar, a destapar cañerías con una laucha (averigüen) y a deshacer la grasa de los tubos con agua hirviendo y Quix, a reparar cosas eléctricas(cosa que nunca aprendí), en fin, a ser autosuficiente. Mi padre me dijo qué hacer en caso de que él no estuviera, me puso al tanto del dolor que se siente al estar vivo y sin ganas de vivir, temas trascendentes que en ese momento entendía a medias y que ahora he completado con la experiencia. Sin embargo nunca me dijo que para ser independiente se necesitaba dinero,dinero y bueno... más dinero.
Así pasó el tiempo, entre cafecitos, cigarritos,consejitos, papito y la quitito. Nunca pensé en lo frágil que es la vida y en lo rápido que nos dejan los papitos a las quititos como yo. Nunca presupuesté cumplir la mayoría de edad sin los cafecitos, sin los consejitos, sin el humito del cigarrito. De esto sale mi adicción al café expreso, al humo de los puchos ajenos y a que me hablen mucho...
La muerte de mi viejo no es el tema,en parte porque me duele más que nada.La muerte de mi viejo y la de Daniel, mi mejor amigo, son los dolores más grandes que no he tenido el valor de vivir todavía, están ahí reprimidos con una represa que un día de estos se vendrá abajo. La idea principal de este escrito loco es el consejo...no hay como las mujeres independientes. Claro que tenía razón mi viejito y hoy la idea cobra más sentido. Ningún pájaro con alas vive en el nido paterno, y yo que tengo alas, sigo acá chocando con otros pájaros que de vez en cuando vienen a supervisar el nido.
Muchas familias compran casas grandes con la esperanza de que los hijos sigan con ellos, de que los pollos no crezcan y que uno se conforme con su pieza como el lugar de esparcimiento. Mi madre es así, ella me quiere eternamente aquí, como el modular del comedor.Se imagina su vejez llena de barbaritas chicas, porque la cabrita tiene que sentar cabeza, eso sí cuando quiera, tengo un margen de libertad, puedo escoger cuándo sentar cabeza.
Mi papá me dijo qué hacer en caso del ataque materno, dile que se vaya contigo...y bueno mi mamá tiene complejo de capitán...muere en el barco, que en este caso es la casucha esta.
Tengo todo preparado, los libros y el notebook, un tostador eléctrico que me compré el año pasado, mis carteras y zapatos, mis abrigos y las fotocopias, cosas que caben facilmente en el maletero de un colectivo, ese es todo el patrimonio, la riqueza material que poseo. Tengo incluso preparado un discurso que dice más o menos así (tocesita): familia....me largo, por fin me voy y bueno pueden hacer lo que quieran sin avisarme, yo haré lo mismo. Sueño con el portazo final y el despojo de las llaves, entregar La llave de la puerta...para no volver más, al menos permanentemente, como visita puede que venga.
No sé que tan complejo es el proceso de alejarse de la casa grande, de la catedral familiar, uno se expone a las carencias y a la pobreza, pero nada se compara con la tranquilidad de haber encontrado el único lugar del mundo que nos pertenece porque tiene nuestra bandera. Uno se puede comprar cosas, pero cuando te sacas la mugre por obtener tus cuatro paredes...por Dios que se siente bien, al menos en teoría. Esto no es comparable a las parejas que se casan y se van, porque ellos no tienen la transición, es como salir de la cárcel para entrar en un convento, nunca se conocen libres y solos sino en sociedad.
Tendré que esperar un tiempo antes de pronunciar mi discurso y de llamar a don taxista, ésta es la primera vez que me preparo para algo con tanta anticipación, con tanto deseo, ni la PSU la preparé tanto, en parte debe ser que este proceso me convierte en graduada, en licenciada en independencia...el título más importante en la vida de una mujer como yo...porque "no hay como una mujer independiente, no hay como las mujeres que no dejan que ninguna mierda las pase a llevar, que viven de su trabajo y que se juntan con un gallo cuando quieren, no para escaparse de la casa"
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